Top 5

Kaleidoscope String Quartet
Laibach
Tangos de importación
Tonino Carotone
Shantel
   

Bijelo Dugme: Cuando Goran todavía no era Bregović

Países: Bosnia, Serbia • Regiones: Europa, Balcanes • Géneros: Rock, Pop

Por Mariano García
@solesdigital

Antes de ser gitano era rockero. Antes de las bodas y funerales, tocaba en estadios. Hubo una época que el negocio era llevar el rock occidental hacia el Este comunista, y no exportar world music en sentido contrario. Un tiempo en el que Goran todavía no era Bregović, y lideraba la banda más importante del rock yugoslavo: Bijelo Dugme.

Nacidos a mediados de los ’70, la turbulenta historia de la banda (cuyo nombre se traduce literalmente como “Botón Blanco”) le puso música ese particular y convulsionado rincón del sur europeo, de repúblicas confederadas bajo el nombre Yugoslavia. Y, no casualmente, tuvo su fecha de caducidad en 1989, cuando el mundo que los vio nacer  y crecer se caía a pedazos.

Si bien la banda ha tenido cambios constantes en su formación y tres cantantes distintos, sus mejores años transcurrieron en la década que comienza con su disco debut (Kad bi bio bijelo dugme, 1974) y terminó con el concierto del 13 de febrero de 1984 en la villa olímpica de Sarajevo. Con el carismático Željko Bebek como vocalista y frontman, establecieron un estilo propio que llevó las melodías folklóricas tradicionales hacia el rock sinfónico (con huellas explícitas de la influencia de Yes, Deep Purple y Queen) y la música disco de la época.

 

De este período quedan hitos de la banda como “Ne gledaj me tako i ne ljubi me više” (1975), “Bitanga i Princeza” (1979) o “Na zadnjem sjedistu moga auta” (1978), por nombrar solo algunos de los tantos éxitos de aquellos años. El toque distintivo de la producción de mediados y fines de los ’70 es la combinación de un sonido típicamente occidental, coloreado por el enorme talento de Bebek como intérprete de letras originales en idioma serbocroata. Gracias  a la fluidez con las que suenan las letras en idioma nativo, brindan una nueva musicalidad para el rock, con acentuaciones, inflexiones y giros que los  hacen únicos y con una identidad inconfundible.

 

Siempre en sintonía con las tendencias mundiales, el cambio de década los fue orientando hacia el Pop y la New Wave. La balada acústica "Pristao sam biću sve što hoće", con coro de niños incluido, funcionó como hit bisagra entre los ’70 y los ’80. Para 1984 Željko Bebek ya había lanzado dos discos solistas, en los cuales profundizaba su orientación al rock sinfónico, y en aquel año decidió abandonar definitivamente la banda. Como muestra representativa de sus últimos trabajos como líder de Bijelo Dugme, queda “Ako Mozes Zaboravi”


Si hay un gran mérito a destacar en Goran Bregović, es el de ser un gran receptor de los movimientos y estilos dominantes de cada época, más que un genial compositor o virtuoso instrumentista. No sorprende, entonces, la reorientación del sonido de la banda hacia las tendencias dominantes de la década del ’80. El Pop de sintetizadores y baterías programadas se convirtió así en la nueva referencia musical, con la incorporación de los vocalistas Mladen Vojičić "Tifa" (1984-86) primero, y Alen Islamović (1986-89) después. La pegadiza “Ako ima boga” (1988) demuestra mejor que ninguna que el oído de Bregović funcionaba como una antena para decodificar en clave local toda la información musical que llegaba desde el exterior. Pero no hay dudas de que fue “Ruzica si bila” (1987) la canción más relevante de este último período, y quizás una de las mejores composiciones en la carrera de Bregović.

La crisis política en la que se hundía Yugoslavia hacia fines de los ’80, fue arrastrando en su espiral a todas las manifestaciones culturales y sociales (grupos musicales, programas de televisión, etc.), que inevitablemente llegarían a su fin con la desintegración de aquel Estado comunista multiétnico y plurinacional. Bijelo Dugme no fue una excepción, y hacia 1989 los cambios constantes de integrantes y las tensiones internas empujaron a la banda a la disolución. Como señal de lo que sería la reinvención de Bregović como emblema de la world music de inspiración gitana, queda el éxito de 1988 “Đurđevdan”, una reversión de la canción tradicional romaní “Ederlezi” donde el astuto Goran descubrió el potencial comercial para explotar canciones que nunca estuvieron muy fuertes de papeles ni copyright, desconocidas fuera de Yugoslavia.

 

Durante los años ‘90 Bregović  se reubicó cada vez más cerca de sus raíces maternas serbias, saltando a la fama mundial como “compositor” de las bandas de sonido de las exitosas películas del director de cine Emir Kusturica. Nada ilustra mejor la evolución del Goran rockero de los ’70 al Bregović étnico del siglo XXI que escuchar sus propios clásicos reversionados en su actual estilo pop-world-music, algo que hizo en 2009 en el disco Slivovica & Champagne al incluir dos de los grandes éxitos de Bijelo Dugme, “Na Zadnjem Sjedistu Moga Auta” (pero titulada en inglés como “On the back-seat of my car”) y “Ruzica (Rose)”, saturados de arreglos de fanfarrias, coros de búlgaros y los típicos “hop hop hop” que con poco pudor toma prestado de Šaban Bajramović.  

En un mundo globalizado donde el occidente capitalista parecía haber ganado la guerra fría cultural, la fórmula del éxito en este nuevo contexto post comunista fue el regreso a lo étnico, encontrando en el folklore gitano serbio una fuente de recursos musicales que el resto del planeta desconocía y estaba hambriento por consumir.

29/4/2015

Atajos

Un reencuentro con Željko Bebek

www.fronteramusical.com.ar