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Bosphorus Dúo: Música sin nacionalidad
Bosphorus Dúo

Países: Turquía, Argentina • Géneros: Jazz
Regiones: Europa, Medio Oriente, Sudamérica

Por Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Fotos: Mariano García
@solesdigital

“Tenés que aprender a tocar tu instrumento. Luego practicá, practicá, practicá. Y finalmente cuando estés arriba del escenario, olvidáte de todo eso y dejálo gemir”. Charlie Bird Parker

El ser como objeto del sentir, frase de Michel Henry nunca mejor interpretada en estos días que por el dúo Bosphorus. Integrado por Serkan Yilmaz –turco radicado en Argentina hace ocho años– y Horacio Cacoliris –renombrado percusionista local de descendencia griega–, el dúo hace del espíritu un sentir creador de materialidad y sonoridad que llega y resuena por todo Buenos Aires de la mano de “Mago”, opera prima de la pareja.

Invadiendo la escena porteña con gran aceptación, Bosphorus (denominación griega para el estrecho que separa/une la parte europea y asiática de Turquía) invita a un sobrevuelo musical desde los mismísimos bazares del antiguo imperio otomano, pasando por las costas portuguesas y los pueblos africanos para tender un puente transoceánico y adjuntar destellos jazzísticos, hacer escala en territorio brasileño y amasar los ritmos folclóricos de nuestra tierra.

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Particular set el de estos muchachos con Yilmaz al comando, sino ya un apéndice de su cuerpo, de una guitarra de siete cuerdas, y Cacoliris con al menos una veintena de instrumentos al alcance de la mano.

Cacoliris maneja con maestría desde el djembe, al cajón peruano, pasando por el udu, el derbake, el bendir, los platillos, la pandereta, los cascabeles, un xilofón de madera, e incluso un wok (sí, un wok, ¿o acaso no es la cuisine también un arte musical?). Lo interesante es que su “almacén” –palabra de origen árabe que viene de "Al Majzan", es decir “El Depósito”- está armado a nivel del suelo lo cual representa todo un desafío a la hora de tocar.

La guitarra de Yilmaz produce un sonido más profundo que la convencional. “Me brinda una armonía más amplia y queda perfecto para la música que pienso. No es algo tan exótico, de hecho esta guitarra es muy común en la música tradicional brasileña.”

En el siempre acogedor Café Vinilo, Frontera Musical estuvo en una de las presentaciones del disco. Allí fuimos testigos de que el dúo no se guarda nada. Lo que pareciera ser un trabajo introspectivo es el vómito de la conciencia; una  creación de mundo brahmánica por parte de los artistas: sacándolo de sí mismos.

En “Tambores de Duendes”, interpretación solitaria de Yilmaz quien cruza las cuerdas de su instrumento para lograr un ritmo de percusión de latas, se da una fusión de ritmos africanos, orientales y latinoamericanos, y los espectadores acuden a un verdadero carnaval.

En “Descalzos”, tema y nombre de una producción anterior de Yilmaz en la que participó Cacoliris como músico invitado, la armonía invade el escenario para rebalsar hacía el público y correr a su lado como un riacho manso que trae la paz de otros lares mientras posamos nuestros pies sobre la tierna pastura.

Cuando llegan los primeros acordes de “Bosphorus”, hay que agarrarse, y fuerte, si se quiere acompañar a los músicos en un viaje afiebrado que expresa toda la sinergia de dos continentes.

Si bien no se puede negar la influencia turca, la propuesta de Bosphorus es un sobrevuelo por distintas músicas. Es elevarse y disfrutar con cada remontada para concluir en el mágico goce de las gaviotas en su planear.

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Cacoliris reconoce que hay algo espiritual en la música del dúo, “pero nunca religioso” y explica: “Es una música que viene desde muy adentro de cada uno de nosotros. Y eso se nota ya que si bien por momentos se nos ve muy concentrados en nuestras tareas, hay otros en los cuales buscamos una mirada y la conexión que logramos es muy fuerte”. 

Y ahí es cuando se ve la cuota de improvisación del dúo que es muy importante”, arremete Yilmaz, “Por eso cada concierto es distinto y eso lo valoramos muchísimo a la hora de tocar”.

“¡Exacto!” -retruca el argentino-griego. “Y en muchas partes nos dedicamos a escuchar y disfrutar al otro y tomarlo como inspiración para seguir andando los caminos de la improvisación”.

Los arpegios y la manera percutida de tocar de Yilmaz  se entrelazan con los ambientes y las pausas justas que aporta Cacoliris desde la percusión, como así también el color que aportan las voces que entran casi en puntas de pie y aportan dulzura en varios de los temas.  

Al armar el dúo pensamos lograr que los dos tengamos funciones que se puedan combinar y que la percusión no sea un mero acompañamiento de una guitarra, sino que Serkan proponga la composición y la parte armónica, mientras que yo desde ciertas notas y timbres logre una complementación con su parte que también es rítmica.”

Siendo un trabajo instrumental en su totalidad, es difícil establecer un público específico para “Mago”, más aún teniendo en cuenta lo variopinto de la propuesta que no hace otra cosa que abrir un juego de sensaciones ya sea al escuchar el álbum o noche tras noche al verlos sobre el escenario.

No hay un público que hayamos configurado”, dice Cacoliris. “Podría decir que alguien familiarizado con el jazz entendería la propuesta, así como también aquellos que alguna vez escucharon a Edberto Gismonti dado que en Bosphorus también van a escuchar una búsqueda diferente, que es lo que intentaba el gran maestro brasileño. Pero nunca pensamos en un oyente específico”.

Yilmaz redobla la apuesta: “¡Nuestro público son todos! Desde aquel que gusta del jazz, hasta los amantes del tango o el folclore. Te diría que somos por casualidad un dúo integrado por un turco y un argentino de descendencia griega. Pero nuestra música es lo que llamo “sin nacionalidad”. Y esa fue mi idea, sin banderas ni género. Es una propuesta pensada para que funcione en todo el mundo y que la pueda escuchar y disfrutar por igual un japonés que un africano”.    

En un mundo díscolo poder escuchar a Bosphorus dúo, sea con los ojos cerrados, cocinando para ese ser especial o entre arrumacos invernales, parece ser la clave para hacer de este pasaje una experiencia más placentera.   

2/5/2013

www.fronteramusical.com.ar