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Goran Bregović

Como águila de dos cabezas

Por Mariano García
@solesdigital

Para quienes siguen a Goran Bregović desde mediados de los ’90 (ni que decir de los que están al tanto de su pasado rockero en la Yugoslavia de los ’80) es inevitable verlo hoy con una necesaria cuota de escepticismo crítico. Una nueva presentación en Buenos Aires con su Orquesta para Bodas y Funerales (en el marco del Festival de Otoño que se desarrolla durante abril en la capital argentina) invita a repasar su compleja y a veces contradictoria carrera musical; desde su irrupción como paladín de los Balcanes en el circuito mundial de world music hasta su actualidad orientada al pop comercial en Serbia.

Deslumbrante en bandas de sonido de películas de Emir Kusturica como “Tiempos de Gitanos” (1990), “Arizona Dream” (1993) y sobre todo “Underground” (1995); con el correr de los años la mirada atenta de los eruditos en cultura balcánica y la expansión de Internet en mercado global hicieron tambalear el pedestal de apóstol de la música gitana en el que se había situado.

Cuando salió a la luz que “Mesecina”, su máximo éxito internacional, fue un plagio flagrante del tema “Djeli Mara” de la leyenda de la canción romaní Šaban Bajramović ; una nube de sospechas cubrió a la carrera de Bregović, a quien el propio Kusturica lo acusó de ponerle la firma a temas anónimos pertenecientes al acervo popular gitano.

   

Paradójicamente, el dilema quedó parcialmente saldado cuando el propio Bajramović colaboró con Bregović al poner su inimitable voz aguardentosa a los mejores temas del disco “Tales and Songs from Weddings and Funerals” (2002). De su magistral unión con Bajramović quedó un disco excelente, canciones profundas y de auténtica impronta romaní como “Hop Hop Hop”, “Maki Maki” y “Sex”; y la aceptación de Bregović como un gran arreglador y difusor de la música gitana en el mundo. Sin embargo, la generosidad del gran Šaban y su despreocupación por la propiedad intelectual de sus creaciones nunca fue completamente correspondida por Goran.

A fuerza de carisma, Bregović pudo sobreponerse de la decepción que a los más atentos provocó el saber que no todo era tan auténtico como parecía en un principio. Quizás la mayoría de sus seguidores prefirió ignorar el engaño, y aunque ya no se sostiene su rol de músico “gitano” (al igual que Kusturica, es bosnio de nacimiento y serbio ortodoxo por adopción); sí es cierto que durante años su música funcionó como un puente que unió mundos habitualmente inconexos.

Hasta ahí veníamos bien. Pero desde hace algunos años, asoma un Bregović distinto al que se conoce en el mercado de world music para exportación y consumo global.

A pesar de que en sus años “gitanos” el compositor supo resistir a esa monstruosidad regional conocida como turbo folk (una mutación de música pop y electrónica adornada tanto por giros folklóricos como por adscripción al ultranacionalismo serbio y mafias post-yugoslavas); hoy los tentáculos del pop comercial parecen haberlo capturado para su causa.

Puertas adentro en Belgrado, donde los efectos de “gitanidad” son ineficaces, Bregović ha devenido en un exitoso productor de pop televisivo. Desde hace años produce a artistas de escaso nivel artístico como la croata Severina Vučković (famosa en el mundo a través de la difusión viral de su video porno casero), con quien salió de gira y le compuso su frívolo hit “Moja štikla” (ver video); y la última cara famosa surgida de la versión serbia de American Idol (Zvezde Granda), Milan Stanković.

Quienes lo vieron en Buenos Aires tuvieron una catastrófica muestra gratis de este giro con la versión en español del tema “Ovo je Balkan” (“Éstos son los Balcanes”), devenida en “Balkanjeros” (pronúnciese balcañeros) para el mercado latino y las fiestas gitanas y balcánicas que proliferan por el mundo hispano. Un tema que fue compuesto por Bregović para que el babyface Stanković lo interprete en el envío serbio al festival Eurovisión 2010, una suerte de neo-San-Remo donde cada país compite con sus músicos y ritmos típicos como si de una Eurocopa de fútbol se tratara.

 

La versión en español (ver video), llena de alusiones cursis dignas del peor pop latino, mantiene la baja calidad pero esconde los guiños chauvinistas típicos del tubo folk de la original: “Belgrado, Belgrado, soy insolente / Ni una, ni dos, lo mío tres veces / Belgrado, Belgrado, nosotros lo hacemos tres veces”, dice la letra en serbio, mientras que en castellano cantan “no quiero un beso pero sí tres”; en una velada alusión a la santa triada, conocida así por ser un antiguo símbolo religioso de los cristianos ortodoxos y al gesto que con la mano marca un tres e identifica al nacionalismo serbio (y habitualmente ofende a sus vecinos bosnios, albaneses y croatas).

Fue así que Buenos Aires vio asomar un poco de ese otro Bregović, asistido por una computadora portátil para ayudarse con bases programadas en los nuevos temas. Sin embargo, el público prefiere la imagen idealizada de aquel Goran heroico y étnico, ese que sigue teniendo como principales armas a las clásicas “Ederlezi”, “Mesecina”, y por supuesto “Kalashnikov” (provenientes de su época de oro compositor de bandas de sonido de películas); que se apoya en la personalidad de Alen Ademović en voces y percusión, en su sección de vientos multiuso, y en las hermanas Danijela y Ludmila Radkova (de Bulgaria) como reserva inagotable de calidad vocal y sentimiento interpretativo que sólo se encuentra en lo profundo de los Balcanes.

Goran Bregovic

Si despojamos a Bregović de la carga de ser el depositario de una cultura y una tradición a la cual no pertenece (la gitana), olvidamos ciertos plagios del pasado y se lo acepta como un carismático intérprete y productor que hace bailar y saltar a multitudes, el balance es positivo.

Un poco más decepcionante puede resultar verlo inmerso en esa ola de mal gusto del turbo folk, atrapado en las garras de una aberración que combina pop pegadizo, precarias bases electrónicas, cantantes bizarros adornados con fanfarrias todoterreno e ideología ultranacionalista. Aunque la mayoría del público que llenó el Lawn Tennis Club de Buenos Aires ni debe estar al tanto de esto último. Lejos de Belgrado y sin estar al día con las novedades del circuito de pop televisivo de Serbia, no tienen motivos para preocuparse… o tal vez sí.

21/4/2010

Notas relacionadas:

Galería de fotos de Goran Bregović

www.fronteramusical.com.ar

 

 

 

 

Hoja de ruta

Países: Bosnia, Serbia

Regiones: Europa, Balcanes

Géneros: Folklore, Pop