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Calle 13

Coqueteando con la demagogia

Calle 13

País: Puerto Rico • Región: Centroamérica • Género: Hip Hop

Texto y fotos: Mariano García
@solesdigital

Hace ya tres años, desde este espacio poníamos la atención en el rápido ascenso que venía presentando Calle 13, y remarcábamos la dualidad inherente a la propuesta de la banda: ser un grupo al mismo tiempo comercial, entretenido, político y comprometido. Ya en ese entonces, en la carrera de los boricuas se abrían dos caminos: “El futuro inmediato nos dirá si los Calle 13 tienen la entereza como para resistir los cantos de las sirenas de la industria musical y no sólo ofrecer diversión a sus seguidores”, decíamos en 2008. Dos discos después, René Pérez y Eduardo José Cabra Martínez continúan coqueteando con las ambigüedades y sacándole el jugo a las contradicciones que el mercado musical les ofrece.

Ese mismo año, optaban por la opción comercial con “Los de atrás vienen conmigo” (2008), un disco en el que el costado frívolo de la banda gana peso con temas ligeros e invitados de alto rating en el ámbito latino, como Café Tacuba o Juanes. Entre las infantiles diatribas verbales a sus colegas reggaetoneros en “Que lloren”, temas bailables y ligeros como “No hay nadie como tú”, “Gringo Latin Funk”, “Esto con eso”, “Fiesta de locos” y regodeos egocéntricos en “Ven y critícame” y “Bienvenidos a mi mundo”; el álbum pasó sin dejar huella y amenazaba a estancar la carrera de la banda.

Con el paso en falso de su costado más comercial, quedaba abierta entonces la puerta para que el lado más duro saliera a flote. Así fue que en 2010 lanzaron “Entren los que quieran”, jugándose todas las fichas a la pirotecnia política. Inteligentes, no se lanzaron sin salvavidas hacia las turbias y poco navegables aguas del underground, sino que aprovecharon el vacío de compromiso social que en la actualidad existe en la música en español para despegar nuevamente y tener un renacer comercial.

Es así como Calle 13 juega hoy para Sony el rol que durante los 90 tuvieron los argentinos Bersuit Vergarabat y los mexicanos Molotov para el coloso multinacional Universal Music: hacer de la premeditada “censura” una poderosa herramienta de marketing para logar difusión y llegar comercialmente al nicho de jóvenes latinoamericanos deseosos de inconformismo masivo. Los comandados por el “Residente” René Pérez apostaron entonces a la politización en su nuevo disco; pero el camino elegido para lograr ese resultado fue el más sencillo y trillado: el de la demagogia.

Con la inefable estrella roja de cinco puntas a lo Rage Against The Machine (otros que se recuestan cómodos a criticar al capitalismo desde sus vidas de rock star) y tipografía sovietoide que también supo utilizar el ahora militante nac&pop Andrés Calamaro (paladín de la cultura revolucionara si los hay), la estética del CD es coherente con el contenido de las canciones: una rebeldía de diseño y posturas de izquierda altisonantes con poco contenido de fondo.

Desde la introducción, en la que anuncian entre fanfarrias su separación con la discográfica que los edita y promociona, y en el tema que abre y da sentido al disco, “Calma Pueblo”, los Calle 13 se regodean en las contradicciones del sistema. Con frases como “mi disquera no es Sony, mi disquera es la gente”, “me infiltro en el sistema y lo exploto desde adentro”, “le tiro duro a los gringos y me auspicia Coca Cola”, “Adidas no me usa, yo estoy usando Adidas” y tantas otras; René Pérez resume este populismo simplón en su estribillo “calma pueblo que aquí estoy yo, lo que no dices, lo digo yo, lo que sientes lo siento yo, porque yo soy como tu”.

Las posturas demagogas continúan en temas como “El baile de los pobres”, y “Latinoamérica”; y la rebeldía adolescente en “Vamo’ a portarnos mal” o “Digo lo que pienso”.

Musicalmente, lo mejor del disco lo aporta la presencia de Seun Kuti (el hijo del legendario Fela Kuti) en “Todo se mueve”; y el resto suena demasiado parecido a lo ya conocido. Por más que René Pérez le guste insultar a la prensa en sus shows porque los siguen catalogando como un grupo de reggaetón, es mejor seguir pensando que son una opción inteligente y de calidad dentro de un género dominado por frivolidades y mal gusto.

Queda pendiente el desafío, entonces. ¿Será la despedida de Calle 13 no sólo de Sony, sino de todas las multinacionales? El precio de la independencia artística es caro para una estrella de rock. Los escenarios porteños han sido testigos en los últimos años de la madurez y humildad de genios de la talla de Scott Henderson o Doug Wimbish (Living Colour) o mitos del underground como Angelo Moore (Fishbone), vendiendo sus propios discos directamente al público, sentados sobre el escenario o en una mesita armada con caballetes antes de un show, y cobrando ellos mismos sus CD’s. No hay lugar para el egocentrismo (tan típico en las letras del Residente) cuando se hecha a andar este camino.

Es cierto que muchos de los hoy baluartes de la independencia han podido crear sus propios sellos gracias a la vidriera que en su momento le dieron los gigantes corporativos (en el hip hop, el caso paradigmático es Public Enemy). Pero también es verdad que supieron apartarse del camino a tiempo y evitaron las contradicciones típicas de quienes sacan rédito del nicho que el mercado deja disponible para los que se autoproclaman “la voz del pueblo”. Veremos si para el próximo disco, las acciones acompañan a las palabras y nos sorprenden con un lanzamiento independiente, y el contenido de su propuesta lírica y musical se sostiene sin la maquinaria publicitaria de Sony Music.

25/3/2011

Atajos:

Calle 13: Macheteros del micrófono (2008)

www.fronteramusical.com.ar