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Irina Karamarković Band: Songs from Kosovo

Improvisando Kosovo

Irina Karamarkovic Band - Songs from Kosovo

País: Serbia • Géneros: Folklore, Jazz • Regiones: Balcanes, Europa

Por Mariano García
@solesdigital

Género: Jazz. Sello: GLM. Integrantes: Irina Karamarković (voz), Viktor Palić (batería), Stefan Heckel (piano), Wolfram Derschmidt (contrabajo). Duración: 58:02. Año 2009.

Para quienes conocimos a Irina Karamarković en su trabajo junto a la excepcional Sandy Lopicić Orkestar, el disco “Songs from Kosovo” puede verse como una profundización de aquella propuesta, por el camino de la improvisación y el jazz. El disco tiene un objetivo declarado: quitarle a la música balcánica en general, y serbia en particular, el disfraz “gitano” que suele colocársele para que sea lo suficientemente étnico y exótico para el público occidental.

Compensando con belleza y alto nivel musical esa catástrofe cultural que representó para los Balcanes el éxito de Emir Kusturica y Goran Bregović, Irina Karamarković se presenta con la sutileza y fragilidad de su voz, en preciosas interpretaciones de canciones tradicionales de la región de Kosovo rescatadas del olvido por su familia, y ahora arregladas por su conjunto y reconvertidas en piezas de jazz vocal contemporáneo de primera calidad. Hay una dimensión personal, incluso íntima, en el proyecto de Irina Karamarković. Las antiguas canciones que componen su repertorio, consideradas por muchos las más bellas dentro de la tradición serbia, fueron compiladas por su abuelo (que era compositor) y su madre (violinista clásica), que cuidadosamente las notaron y guardaron.

El habitual humor sarcástico de la cantante acerca de los lugares comunes de los Balcanes abre el disco, anunciando que “Pristina se convertirá en un lugar turístico”. Pero no hay fanfarrias, ni bodas y funerales a continuación, sino uno de los discos de jazz más atractivos de la actualidad (sin importar su procedencia). Apoyada en la versatilidad del pianista austríaco Stefan Heckel como principal acompañamiento melódico y armónico, y la excepcional tarea de la base rítmica compuesta por Viktor Palić en batería y Wolfram Derschmidt en contrabajo; Karamarković se apropia de estas antiguas canciones para traerlas a la actualidad y revitalizarlas.

Preletese Tice Lastavice abre el disco, entablando un diálogo entre la cantante y el piano de Heckel, que se establece como el contrapunto perfecto para la tarea vocal de Karamarković y gana protagonismo con un solo virtuoso y no menos expresivo.  La sigue Hapi Syte E Seza, familiar para quienes ya la seguían de las épocas de la SLO, reversionada como una balada de jazz, igualmente emotiva que la versión a capella incluida en “Border Confusion”, y con Derschmidt ofreciendo un profundo solo de contrabajo.

Con Majko Mila el disco alcanza su punto máximo de intensidad y tensión en las improvisaciones. Una asombrosa versión uptempo, llena de matices dramáticos y micro relatos musicales internos. Y como contracara, casi sin pausa, el minimalismo y la fragilidad de Biser Mara Po Jerezu Brala, donde la eterna tristeza característica de las canciones  kosovares asoma como en ninguna otra pieza de este trabajo, y se sostiene en Sto Si Rano Podranila Marijo.

 

Gusta Mi Magla Padnala arremete con un swing suave y contagioso, seguido por el clima íntimo de Tudja Zemljo. En la misma tónica aparecen Zajdi Zajdi y  Devojce Tanko Visoko, una de las piezas donde más se luce el talento vocal de  Karamarković.

Con Simbil Cveće llega el momento para que se luzca el talentoso Viktor Palić, que asume el protagonismo desde su batería para llevar adelante la tarea de acompañar a la vocalista, y con su correspondiente solo que termina de redondear la pieza de mayor complejidad rítmica del disco. El cierre es a capella, con Došla Je Sestra Jelena donde encontramos a Irina sola y despojada de todo lo que no sea su voz, casi indefensa ante la tristeza de lo que debe interpretar. Y luego el silencio, y no hay mas nada por decir.

Música serbia auténtica; lejos de la frivolidad de las “fiestas balcánicas”, los sombreros de colores y las cadenas de oro. Donde todos esperan borracheras y bailes, la Irina Karamarković Band responde con complejidad, buen gusto y elegancia, excelencia interpretativa, arriesgadas improvisaciones y un elaborado trabajo de arreglos para buscar la esencia de las canciones kosovares más allá de las apariencias.

8/10/2012

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