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Sanja Ilić & Balkanica

Cuando el Este mira hacia el Este

País: Serbia • Regiones: Balcanes, Europa • Géneros: Folklore, Pop

Por Mariano García
@solesdigital

Y de pronto Serbia se hizo “étnica”. Apenas comenzado el siglo XXI, las otrora figuras del rock y pop yugoslavo de los años ‘80 y ‘90 encontraron en la world music una nueva faceta para venderse al mundo y reinventarse artísticamente. Hubo casos muy famosos (y no muy felices) de esta corriente, y otros que no pudieron traspasar las fronteras europeas, y con menos popularidad y mejores propuestas artísticas, también nutrieron esta moda de vuelta a lo folklórico y étnico en la música serbia. Tal es el caso del compositor Sanja Ilić, que en el año 2000 creó Balkanika, reunión de un grupo de jóvenes intérpretes de instrumentos tradicionales, combinados con las estéticas modernas para unir al pasado balcánico con las modas orientalistas del presente.

Aleksandar Sanja Ilić había sido uno de los compositores de pop y rock más famosos de las últimas décadas de Yugoslavia. Desde Belgrado supo llevar adelante bandas como “San”, y también convertirse en un prolífico hacedor de hits para cantantes populares y todo tipo de festivales pop. Era el tipo de música que se gana los corazones de los fans del festival Eurovisión (canciones fáciles y pegadizas de efecto instantáneo y mucho sintetizador), en cual se destacó con su tema "Halo, Halo", interpretado las tres simpáticas integrantes de Aske en 1982.

Pero también incursionaba por entonces en proyectos instrumentales, orientados a bandas sonoras para películas y obras de teatro. Un Gustavo Santaolalla de la Yugoslavia post Tito, podríamos arriesgar en comparar.

Con el reordenamiento geopolítico de Yugoslavia luego de la prolongada guerra que desmembró el experimento comunista sureslavo, el nacionalismo serbio retomó como paradigma la vuelta a las culturas tradicionales, y la herencia gitana pasó a ser el emblema detrás del cual se enarboló la nueva identidad musical del país. Comenzaba el siglo XXI y eran los años dorados del “unza unza” de Emir Kusturica y la música para bodas y funerales de Goran Bregović; ambos serbobosnios de pasado rockero devenidos en difusores de facto de la cultura gitana balcánica en el mundo.

Y también por esa época comenzó la obsesión de Sanja Ilić por el componente étnico en la música de los Balcanes, expresada en su obra Balkan 2000 - Sanja & Balkanika. Pero allí, en vez de apuntar a una fusión etno-rock-pop con letras en inglés para llegar al público occidental, apuntaron su mirada hacia el Este. A una reconstrucción folklórica que se erige con texturas modernas sobre las ruinas del milenario Imperio Bizantino, con el eje corrido hacia el centro serbio.

Entre instrumentos folklóricos como flautas, laud, shaz, gusle, gaitas; y arreglos electroacústicos, se fue perfilando este nuevo sonido que caracterizó desde entonces su música, donde los microtonos orientales se superponen con bases electrónicas y con el comando de Ilić desde los teclados.

En esta suerte de renovación estética del esplendor bizantino, conviven la ortodoxia eslava con la influencia arábiga. Un recorrido a la inversa de la deriva gitana, que partió desde la India hasta llegar a occidente, y que se impuso con fuerza como la cultura popular representativa de los Balcanes y sobre todo de Serbia.

En épocas de explosión global de la world music, Sanja Ilić realizó una hipérbole de lo étnico, llevando al folklore gitano balcánico hasta sus fronteras más lejanas, hasta entrar en contacto con lo indio y lo árabe. Lo sagrado y lo profano se confunde, y las tensiones culturales se expresan en armonías musicales que buscan la convivencia allí donde lo que es más evidente son las diferencias.

11/3/2013

www.fronteramusical.com.ar