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Terakaft: la rebeldía nómade del blues
Terakaft

País: Mali • Regiones: África, África Occidental • Género: Blues

Por Mariano García
@solesdigital

Los caprichos del colonialismo europeo trazaron en África las fronteras más arbitrarias de la historia humana. El reparto de África fue llevado adelante por las potencias imperiales occidentales en cómodos palacios, a miles de kilómetros de las tierras que se negociaban a fuerza de compás y escuadra sobre un mapa. Paralelos y meridianos se trazaron como líneas guía para límites que hasta hoy conforman Estados y que continúan generando innumerables conflictos nacionales y étnicos.

La música de Mali debe entenderse, en este contexto, como una expresión de las tensiones sociales y geográficas que resultan de esta políticamente convulsionada y culturalmente prolífica nación, bisagra entre el norte desértico y la puerta del África negra.  Más del 90% de la población del país, mayoritariamente rural, se estableció en las fértiles tierras del sur, sobre todo en la capital Bamako. De esta predominancia de grupos étnicos subsaharianos (sobre todo el bambara) surgieron los músicos más emblemáticos que Mali ofrece al mundo moderno, Amadou & Mariam y Salif Keita. Radicados en las metrópolis europeas, son los embajadores indiscutibles de la música de Mali, incluso a pesar del abuso que se hace de su estilo para fogonear ese cuestionable género catalogado como “world music”, que establece el standard de etnicidad tolerable para las audiencias occidentales dentro de parámetros de la canción pop.

Pero queda el 10% restante. Los nómades del Sahara, las caravanas de tuaregs que en su incansable deriva esquivan las inflexibles líneas rectas que separan el norte de Mali de Argelia y Níger. De estos indómitos jinetes a camello surge una de las bandas más atrapantes y enigmáticas de la música contemporánea: Terakaft.

Un blues marginal y rebelde, beduinos armados con stratocasters para luchar contra la exclusión cultural y económica que ha llevado a este pueblo beréber a proclamar la independencia del Estado de Azawad en el norte Mali (incluyendo la mítica Timbuctú y Gao, declarada la capital) en el año 2012. Y aunque la rebelión  tuareg no haya tenido reconocimiento internacional, sí tuvo una banda de sonido.

Fundados en 2001 por Sanou Ag Ahmed, y  Kedou Ag Ossad, el nombre del grupo significa en idioma tamasheq “caravana”. Sus guitarras eléctricas dan forma a este blues del desierto conocido como assouf (o rock Tuareg), actualización moderna de los cantos de guerra de los bandidos del Sahara de antaño, hoy reformulados al son de cautivantes riffs.  El lamento de los marginados nómades se siente en cada una de sus composiciones, a veces con más tristeza, otras con ánimos de lucha. Los tambores marcan las métricas con la pausada cadencia de quien no tiene otro apuro en la vida que andar por el desierto, muchas veces sin otro destino más que el camino mismo.

En 2001 editaron su primer disco, Bismilla, The Bko Sessions, grabado en apenas cuatro días en Bamako. Kedou y otros miembros de la banda ya habían formado parte de la legendaria agrupación Tinariwen, principal influencia y antecedente musical de Terakaft. Desde entonces, tanto sus discos como sus presentaciones en vivo recrean musicalmente las ásperas condiciones de vida y espíritu de libertad propios de una tormenta de arena.

Fue en su segundo disco, Akh Issudar (2008), donde solidificaron su sonido. Algunas de las composiciones de este álbum resultan hipnóticas y cautivantes, como “Alghalem”, su himno de batalla más reconocido. O el sorprendente swing de “Talikoba”. En todas ellas, domina el contrapunto de guitarras rítmicas y solistas, que evitan los solos virtuosos en función de un fluir armónico y sutiles conversaciones entre letra y música.

 

“Los músicos tuareg somos mensajeros. Nuestras canciones son el resultado de reacciones humanas, de las cosas que suceden. En el fondo, es música revolucionaria. Escribimos sobre la geopolítica del Sahara, sobre el exilio de nuestro pueblo, sobre su belleza y su libertad”, dijeron en una entrevista publicada este año por la revista Huck de inglaterra.

Es la propia naturaleza nómade de sus miembros lo que hace que los integrantes de la banda cambien ocasionalmente. Luego del lanzamiento de su segundo disco, Kedou abandonó Terafakt para volver a la vida en el desierto. Liya Ag Ablil (conocido como Diara), sobrino de Sanou, emergió entonces como nuevo líder del grupo. Posteriormente se sumó Abdallah Ag Ahmed, hermano menor de Sanou, reforzando cada vez más los lazos tribales y familiares en la banda.

Citados por Al Jazeera, concluyen acerca de su música: “Hacemos música para difundir el mensaje de nuestro pueblo. Esa es nuestra batalla, la pelea por nuestra libertad”.

16/4/2014

Atajos

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