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Will Calhoun: Único y múltiple

País: Estados Unidos • Regiones: América, América del Norte
Géneros: Jazz, Rock, Funk, Electrónica

Texto y fotos: Mariano García
@solesdigital

Conocido principalmente por su trabajo con Living Colour, Will Calhoun ha desarrollado en paralelo una extensa carrera solista y proyectos experimentales que lo ubican como uno de los bateristas más completos, versátiles y talentosos de los últimos 20 años.

Ya desde la tríada de discos que impulsó la carrera de Living Colour (Vivid, 1988; Time’s Up, 1991; Stain, 1993) demostró que era mucho más que un baterista de rock convencional. Capaz de incluir cuatro o cinco patterns rítmicos en reducidos lapsos de tiempo como suele ser un tema de rock de tres a cinco minutos, cabalgando al unísono junto a la frenética guitarra de Vernon Reid, dándole velocidad metalera al funk al mismo tiempo que incluían improvisaciones propias del free jazz en sus solos. Parecía que podían reinventar la manera en que debía sonar el rock entre fines de los 80 y principios de los 90. Y de hecho lo hicieron.

Hacia mediados de los ’90 la banda se tomó un largo descanso en el cual sus integrantes se abocaron a sus respectivas carreras solistas. Para este talentoso músico nacido en el Bronx neoyorquino y graduado en el Berklee School of Music de Boston, comenzaba un largo y prolífico viaje de descubrimiento personal.

Desde principios de la década, su destacada performance en Living Colour había llamado la atención de los nombres más ilustres del jazz contemporáneo. Fue así que se fue ganando un lugar junto a leyendas vivas de la música actual, participando en varios de los discos de jazz fusión más importantes de la década: “Music for the Fifth World” de Jack DeJohnette (1992), “The Sun Don’t Lie” de Marcus Miller (1993) y “High Life”  de Wayne Shorter (1994).

Era el momento de dar el salto hacia el siguiente nivel y comenzar su aventura solista. Fue así que los siguientes años los dedicó a desarrollar un sonido propio que con el tiempo sería su marca registrada: una combinación sets acústicos y electrónicos, donde conviven la vanguardia atonal y los efectos en tiempo real con instrumentos percutivos aborígenes de África y Oceanía. El resultado fueron dos discos de neto corte experimental, “Housework” (1994) y “Drumwave” (1997), verdaderos laboratorios de investigación sonora en el mundo de la batería.

Faltaba agregarle musicalidad a aquellos nuevos registros logrados en solitario, y en su siguiente proyecto se valdría del acompañamiento de un viejo conocido para alcanzar alturas nunca antes imaginadas. Junto a Doug Wimbish (que había llegado a Living Colour para grabar “Stain” en reemplazo de Muzz Skillings) dio forma a Jungle Funk, una demoledora banda de ambient y drum’n bass a la cual se sumó al vocalista Vinx para dejar un CD (Jungle Funk, 1998) que redefinió el sonido que se puede esperar de una sección rítmica.

Constituida como una de las duplas de bajo y batería más duraderas e innovadoras de los últimos tiempos, Calhoun y Wimbish redoblaron la apuesta con el proyecto Headfake, prescindiendo de la presencia de un cantante y explotando al máximo las posibilidades de generar armonías y melodías, rompiendo los clichés que habitualmente se asignan a sus instrumentos. Con un uso erudito y ajustado de la tecnología, los delays, efectos y distorsiones hacen de la batería también un elemento melódico; de la misma manera que Wimbish ya lo había hecho con el bajo.

Sin embargo, fue a partir de sus incursiones en el jazz donde Calhoun encontró la madurez como compositor, arreglador y líder en un conjunto. Sorprendiendo a todos por el imprevisto cambio de rumbo respecto a sus producciones previas, en 2000 presentó su Quinteto de jazz y su disco en vivo “Live At The Blue Note”.  El quinteto se completó con jóvenes promesas del jazz actual: Bobby Watson (saxo), Terrell Stafford (trompeta), John Benitez (bajo) y Orrin Evans (piano).

Liderar un quinteto de jazz desde la batería no es para cualquiera, y Calhoun demostró superar con creces el desafío con un álbum  creativo y sólido, tan lleno de talento en las ejecuciones individuales como compacto en la dinámica grupal.

Sobre la base de standards de jazz, Calhoun se explaya en toda la amplitud de texturas sonoras que supo crear: desde la profundidad del udu (tambor de arcilla de origen nigeriano) en “Umoja” hasta el arsenal de efectos electrónicos de su wave drum en la enigmática “Dawn of the Great Eastern Sun”; ambas de autoría propia al igual que “Dorita”, “Africa’s Afternoon” y “Drum Hymn for Ana Marie Shorter”. En el apartado de arreglos de grandes composiciones, se incluyen “Passion Dance” de McCoy Tyner, “Fe-Fi-Fo-Fum” de Wayne Shorter y “Minority” de Basheer Qusim, quizás el intercambio más intenso del álbum.

Resulta increíble escuchar el disco sabiendo que su experiencia en el género había sido solo circunstancial (al menos en su discografía); y que era apenas su debut al frente de un combo jazzístico. Las ideas planteadas en esta primera incursión en el jazz como líder, tuvieron su continuación en el estudio de grabación con “Native Lands” (2005).

Entre medio de estos dos mojones en su carrera solista,  Calhoun realizó nuevas colaboraciones que demostraron la diversidad que puede alcanzar como músico. Primero junto al tunecino Dhafer Youssef en “Electric Sufi” (2001), donde unió nuevamente fuerzas con Doug Wimbish para llevar a la música árabe a nuevas dimensiones. Luego, junto al extraordinario rapero Mos Def para su disco “The New Danger” (2004), para el cual reunió a un combinado estelar del black rock encabezado por la dupla Calhoun – Wimbish, seguidos por el legendario Bernie Worrell (Funkadelic) en teclados, y Doc Know, guitarrista de los Bad Brains.

El ascendente Mos Def se convirtió en una pieza fundamental para el engranaje que Calhoun diseñó para “Native Lands”, y junto co-produjeron un disco en el cual todo el potencial acumulado gracias al trabajo de los años anteriores estalla en toda su magnitud. Con la participación de gigantes del jazz como Pharoah Sanders (emblemático saxofonista de free jazz), Stanley Jordan (guitarra), Marcus Miller (bajo) o Naná Vasconcelos (percusión); y la presencia de miembros estables como Evans y Benítez, la producción en el estudio de grabación aprovecha al máximo la capacidad creativa del baterista.

Increíbles versiones de “Afro Blue” (Mongo Santamaría) y “Nefertiti” (Wayne Shorter, compuesta para Miles Davis), dan cuenta de que la larga búsqueda de una identidad musical propia ha alcanzado un feliz destino. Arriesgarse a jugar con semejantes clásicos, reinterpretarlos manteniendo el espíritu original pero con un sonido nuevo y renovado, es la prueba de la madurez de Calhoun como intérprete y arreglador. Dar espacio al temerario saxo de Pharoah Sanders demuestra la seguridad que el baterista se tiene como líder, mientras que las incursiones solistas en “She” y “Echoes of Elvin” lo encuentran en su punto máximo de expresión individual. Para la posteridad queda el dueto junto al brasileño Vasconcelos en el tema que da nombre al disco.

Con este disco Calhoun abrió más que nunca su música a las influencias globales recolectadas en sus numerosos viajes por el mundo (destacándose también la presencia de Cheick Tidiane Seck, de Mali); donde lo africano, lo asiático y lo latinoamericano convergen en un sonido urbano post industrial, sobre una matriz jazzística lo suficientemente flexible como para no quebrarse ante tantas exigencias estilísticas.

En medio de todo este proceso, mantuvo vivo el gen rockero aportando toda su evolución personal en los dos discos que marcaron el regreso de Living Colour: Colliedeoscope (2003) y The Chair in the Doorway (2009). Desde rock hasta el jazz, y dejando huellas imborrables en su paso por el funk, el hip hop, el ambient o la vanguardia electrónica, ha recorrido más de dos décadas como uno de los bateristas más destacados y requeridos dentro y fuera de Estados Unidos.

Redefiniendo el sonido de su instrumento, empujando los límites de los géneros, hermanando los sonidos ancestrales con la tecnología moderna. Único y múltiple, así es Will Calhoun.

8/3/2012

www.fronteramusical.com.ar