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Un reencuentro con Željko Bebek

Países: Bosnia, Croacia • Regiones: Europa, Balcanes • Géneros: Rock, Pop, Folklore

Por Mariano García
@solesdigital

La última vez que nos ocupamos de Željko Bebek fue al repasar su carrera junto a Bijelo Dugme, la banda más importante del rock yugoslavo de los ’70 y ’80. La historia posterior fue la del éxito internacional de un Goran Bregović (guitarrista y compositor del grupo) reconvertido en un emblema de la “música gitana” en las góndolas de world music de las multinacionales occidentales. Pero por fuera de las repúblicas de la ex Yugoslavia Bebek se mantuvo en el anonimato, cosa que no suele sucederles a los frontman carismáticos de las bandas exitosas.

Si bien la primera divergencia se dio a mediados de los ’80, cuando Bebek abandonó Bijelo Dugme para proseguir con su carrera solista, es el quiebre de los ’90 el que marcó el rumbo global de uno, y local del otro. La aclamada carrera internacional de Bregović se basó en abandonar el rock y adoptar una nueva personalidad, étnica y gitana, tomando “prestadas” sin demasiados escrúpulos las composiciones tradicionales de los Balcanes desconocidas para el mercado mundial. Para principios del siglo XXI las fiestas balcánicas ya estaban de moda en Europa y América, y los nombres de Bregović y Kusturica eran sinónimo de una cultura “gitana” a la cual jamás pertenecieron.

En cambio, Bebek permaneció fiel a su identidad cultural y musical, desarrollando su carrera solista puertas adentro, donde el público es más difícil de engañar. Con una gran cantidad de hits dentro del rock y el pop, no tuvo la necesidad de cantar en inglés para buscar el éxito comercial internacional.

En la actualidad el viejo Željko nos sorprende con una verdadera joya con la que corona su antológica carrera. En su nuevo proyecto, un Bebek ya veterano y curtido se aleja de las estridencias y excesos de su época de rockstar, y encabeza a esta serie de conciertos junto a un ensamble folkórico de tamburas, instrumento de cuerdas imprescindible de la música tradicional balcánica. Junto a la orquesta croata Tamburaški Orkestar CTK Varaždin, recrea en clave folk sus clásicos éxitos, sin la necesidad de caer en los clichés ni la artificialidad de lo balcánico for export.

 

El formato excede a los unplugged tan habituales en bandas de rock. No se trata de tocar lo mismo con los instrumentos desenchufados, o agregar una orquesta de fondo como acompañamiento. En este nuevo emprendimiento Željko Bebek deconstruye las estructuras de las canciones, las desarma primero para extraer la esencia en ellas, y vuelve a crear nuevas formas de redescubrir lo clásico.

Están ahí los viejos hits de Bijelo Dugme como “Ako možeš zaboravi”, “Loše vino “, “Ružica si bila” o “Selma”. Es curioso como el desgaste de la voz de Bebek  con el paso del tiempo lo ha fortalecido. Ya no es tan potente ni limpia como antes, pero ha ganado en expresividad y profundidad. También se pueden escuchar algunos otros temas, pertenecientes a su carrera solista, como “Oprosti mi što te volim”, “Šta je meni ovo trebalo”, “Tijana” o la emotiva “Laku Noć Svirači”.

Ni siquiera es necesario conocer las versiones originales: los delicados arreglos y excepcional performance de Bebek sostienen la interpretación. Incluso uno llega a pensar si no deberían haber sonado siempre así. El sustrato folk inmanente en las canciones, que estaba escondido bajo la estridencia del pop y rock, sale a la superficie con una pureza conmovedora.

En estos conciertos, la emoción se mezcla con un entendimiento y conexión espontánea con los jóvenes músicos que lo acompañan. Se lo nota feliz a Bebek, en el lugar del mundo al que pertenece, al frente de un escenario transmitiendo sus sentimientos incluso para quienes no entiendan el idioma en el que canta. Hay profundidad, empatía con la audiencia (como en “Ima neka tajna veza”), complementariedad con el director de la orquesta. Hay humildad y  agradecimiento permanente, no sólo en palabras sino en los gestos y formas de conducir. Hay miradas que dicen tanto como los sonidos.

 

Si hubiera que elegir un solo tema que sintetice todo, sin dudas es la versión épica de “Sanjao sam noćas da te nemam”, donde el propio  Željko se deja llevar sorprendido por la calidad instrumental que alcanza la orquesta juvenil croata al reinterpretar sus viejas canciones. Toma el mando para el cierre, como buena narración el clímax llega apenas antes del final, y así se despide sumando una página memorable a su ya histórico legado para la música sureslava.

30/01/2016

Atajos

Ver conciertos de Zeljko Bebek & Tamburaški Orkestar CTK Varaždin (Canal oficial de Youtube)

Bijelo Dugme: Cuando Goran todavía no era Bregović

www.fronteramusical.com.ar